Dos estados del alba. Para Lidia, que es su cumple
Queridos amigos:
Hoy es el día del trabajo, pero el trabajo tiene demasiados agujeros y no está para muchas celebraciones. Naturalmente, habrá que felicitar a quien lo tenga y decirle que lo cuide, porque de ello depende su futuro y el de cuatro millones de parados que quieren volver a trabajar. Para ello, lo mejor que le podía pasar es que le saliera algún beneficio. Pero el beneficio está ausente, por la gracia de Dios ¿Qué hacer?
-Sentarse
-Sentarse está muy bien, pero ¿quién trabaja, entonces?
-Para hablar, digo
-Vaya, la productividad ha encontrado su fórmula definitiva...
Querida Lidia:
Por mal que pinten las cosas, siempre nos quedará una flor para ofrecértela en el día de tu cumpleaños. Con mi gratitud y mis mejores deseos.
¡Felicidades!
Dos estados del alba
Para Lidia
1
Amanece con plomo
en las paredes de la intimidad,
donde hoy habita el hielo.
También el día es triste
en los espacios
helados de la casa.
La grama del jardín
se ha agostado en los picos
cortantes del termómetro.
Las plantas gimotean, en silencio,
una tristeza persistente
y mis ojos no encuentran en el mar
el bálsamo que el alma necesita.
Quisiera estar dormido, nuevamente,
y sólo despertar cuando pudiera
volver a contemplarte.
2
Se me abre la mañana
con un beso de luz y de dulzura.
El día ofrece al sol
un horizonte rojo
de fuego y de belleza
y en mi frente se posa la caricia
de un aliento dormido.
El rocío embellece
la hierba del jardín
y las hojas tupidas de las plantas.
Los reflejos del sol,
sobre la extensa
llanura del Mediterráneo,
se meten en mis ojos
como un asedio múltiple de espejos.
Espejos que desvío hacia tu rostro
para mirarte con delectación
y penetrar tu alma.
Del libro "Las orillas del mar"
Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
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