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La Coctelera

mariano-estrada

29 Enero 2009

Se me pone el alma: historia de un poema

Se me pone el alma: historia de un poema

 

Este poema no ha sido premiado, pero casi. Fue en Santomera, Murcia, hace ya mucho tiempo, tanto que apenas lo puedo precisar ¿Lustro más o menos? Más de tres. Me llamó el secretario del jurado, para comunicarme que había obtenido el primer premio. Y añadió:

-¿Qué relación tiene usted con Santomera?

-Ninguna -respondí, tal vez precipitadamente.

-Alguna debe de tener, porque las bases dicen...

-Lo siento, no leí las bases, sólo un recorte de periódico.

-Pero usted habrá estado en Santomera alguna vez, supongo

-No, no he estado nunca.

-Entonces no podemos darle el premio.

-Qué le vamos a hacer, el que venga detrás quizás se alegre.

 

Se notaba -o lo noté yo-, que quería darme el Premio, pero no pudo. La verdad es que podía haber sido de otro modo, como me hizo saber luego Paco Llorca, cuando se lo conté:

-Pero Mariano -exclamó-, ¿tanto te costaba haber cogido el coche y haber ido a visitar Santomera aquel mismo día? Está sólo a una hora. Para cuando te dieran el premio ya hubieras cumplido con las bases...

Vaya, podía haberle dicho al secretario que me llamara por la noche, que acababa de coger una indisposición momentánea: "Por favor, me ha dado un jamacuco, llámeme después de la publicidad". Pero, bromas aparte, lo cierto es que Paco Llorca le tenía un gran cariño a este poema, no en vano lo recitó tantas veces a lo largo de ocho años: la penúltima en el teatro De Rojas, Toledo, el 26 de diciembre de 1991.

Algún tiempo después, y a causa de un catarro famélico, Paco moría en Benidorm, estando yo en Cazorla con mi familia. Entre los muchos homenajes que le hicimos, destaca el tributado por el maestro José Garberí, ilustre músico alicantino que, además de poner en solfa el poema, le dio una espléndida voz en la persona de su yerno José Manuel Navarro, un joven barítono que cantaba a sus órdenes en la Peña Lírica Alicantina.

Hace sólo unos meses, nuestra entrañable amiga Mar, tal como nos tiene acostumbrados y sólo ella sabe, recreó fantásticamente este poema. Ya sabéis, dedicación, sensibilidad, imágenes y música. No importa que el material sea prestado: ella lo manipula y lo transforma. Porque ella es auténtica.

Por último, a diecisiete años de que lo hiciera el maestro Garberí (Veintitrés desde que fue escrito el poema), un formidable músico asturiano, Marcelino García Sal, ha vuelto a vestirlo de música. Una música que, en este caso, tiene la misión de crear un ambiente adecuado para su declamación o lectura, ya que para eso fue concebida, tal como me ha dicho el autor ¿Música al servicio del poema? Eso, zapato a medida de su horma.

En fin, que, a pesar de los pesares, queda mucha generosidad en el mundo, ¿no? Marcelino fue compañero de Colegio, en la Virgen del Camino, León (De colegio, que no de curso, ya que él es unos años más joven). Y, por supuesto, desconocía la intrahistoria de este poema que, de uno u otro modo, habla del tema de nuestro tiempo y, mira tú por donde, de los estados del alma.

Un abrazo

 

Se me pone el alma...

            A Paco Llorca

Se me pone el alma
solitaria y triste,
descreída y vieja,
porque nadie admira,
porque nadie escucha,
porque nadie sueña.

Porque nadie sabe
mantener el fuego
con aquella leña
que nos dio calores
que nos dio esperanzas
que nos dio creencias

Y la vida pasa
como pasa el hombre
que no tiene señas:
sin dejar constancia,
sin hacer ovillo,
sin hacer madeja.

Sin dejar tampoco,
como deja el aire,
como el agua deja,
una marca honda,
una huella firme,
una firma cierta.

Pues si fuimos fuentes
con el agua limpia,
con el agua fresca,
ahora somos pozos
con el agua turbia,
con el agua negra.

Ojalá los hombres,
ojalá las cosas,
ojalá las bestias,
me trajeran sueños
de la Edad de Bronce,
de la Edad de Piedra.

Donde hubiera arraigo,
donde hubiera calma,
donde el tiempo fuera
el reloj callado
de las grandes horas,
de las horas muertas.

Pero nadie sabe
de ese pauso sueño
que nos da paciencia,
porque todo urge,
porque todo empuja,
porque todo aprieta.

Y el aprieto agobia
y el agobio mata
y la muerte entierra
los amores hondos,
los quereres dulces,
las sonrisas tiernas.

Pues las ansias mueren
y las glorias pasan
y las prisas dejan
a los hombres solos,
entre sueños vanos
y palabras hueras.

Que los pies se cansan
y los cuerpos sufren
y las almas quedan
como el alma mía,
solitaria y triste,
descreída y vieja.

 

Del libro "Vientos de soledad"

 

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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servido por Mariano 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Toñi

Toñi dijo

Muy buenos dias Mariano... que sepas que me encanta leerte y es para mí un inmenso placer pasarme por tu blog cuando veo que publicas... millones de besos!!!

29 Enero 2009 | 09:27 AM

Mariano Estrada Vázquez

Mariano Estrada Vázquez dijo

Hola, Toñi: me alegro de verte por aquí. O de leerte, que es otra forma de ver. El poema "Se me pone el alma" es muy sencullo, por eso le suele gustar a la gente. Me alegro de que te haya gustado a ti. Un beso.

29 Enero 2009 | 09:50 AM

Mariano Estrada Vázquez

Mariano Estrada Vázquez dijo

Hola, Fernando:
En Villajoyosa, el día está un poco gris... No hace nada de frío, pero se echa en falta esa luz radiante de los buenos días de enero, que cae sobre el mar y casi daña los ojos.
Por dentro, la procesión va pasito a pasito.
Un abrazo

29 Enero 2009 | 12:07 PM

Mayte Sánchez García

Mayte Sánchez García dijo

Me encanta tu poema, MAriano.
Todo pasa y el alma se nos va haciendo más vieja, con menos ganas...Pero ¿qué digo? En el corazón siempre seremos jóvenes y mantendremos despierta la esperanza...aunque el alma se nos muera.
Besitos

29 Enero 2009 | 11:35 PM

Mariano Estrada Vázquez

Mariano Estrada Vázquez dijo

Hola, Mayte:
Ese poema tiene 25 años, pero yo creo que la urgencia, la prisa, el agobio y todas las cosas que en él se citan, no sólo siguen vigentes, sino que se han multiplicado exponencialmente. Tal vez la crisis nos sirva para recapacitar y acaso rectificar el camino que desde hace tiempo venimos trazando y que, a mi modo de ver, no nos lleva a ninguna parte. Bueno, sí, nos lleva hacia un cul de sac ¿Sabes lo que es un cul de sac? Pues es ese lugar en el que, dicho con palabras de Torrente Ballester, da la vuelta el aire.
Un abrazo

30 Enero 2009 | 12:08 AM

santomil

santomil dijo

dando un paseo por las paginas como a-mi me gusta
llamarlas me encontre con este poema tan lindo que
aun que tenga veintitantos años sigue vigente y explendoroso
como el primer dia
porque rezuma todo el experiencia y sensibilidad
felicidades seguire entrando para leerte
aun cuando no diga nada

28 Junio 2009 | 10:41 PM

Mariano Estrada Vázquez

Mariano Estrada Vázquez dijo

Gracias, Santomil
Bueno, el poema es sencillo y habla de cosas elementales... Tal vez sea ése su mayor atractivo...
Gracias por tu opinión. Un abrazo

29 Junio 2009 | 02:40 AM

santomil

santomil dijo

tu lo as dicho
habla de desencanto, de soledad,del paso del tiempo
de cuando la cabeza se cansa de pensar
la boca de sonrreir y el corazon de sentir
cuando la mirada se pierde en el mar
vacia de contenido ----- habla de muchas cosas mas
que por pequeñas, son mas importantes
las procesiones todas van lentas y en silencio---es cuando uno mejor
escrive ----- aprovechalo y suerte

29 Junio 2009 | 05:26 PM

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mariano-estrada

Villajoyosa, España
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Tengo demasiada edad para hacer tonterías, pero no tanta como para dejar de hacerlas. Nada pío, porque no soy pájaro. La honestidad es un camino a seguir, otro la belleza. "Soy astilla de fuego / copo de nieve / pelo cano de hombre / risa de nene.

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